El
deterioro del ambiente está directamente relacionado con la forma en
que un país desarrolla sus actividades económicas y con los
procedimientos que emplea para explotar sus recursos naturales.
Es
adecuado cortar árboles para obtener madera y fabricar muebles que nos
hagan la vida más cómoda, aunque deben sembrarse nuevos árboles a fin de
reponer la riqueza forestal y respetar el hábitat natural de los
animales, conservar bosques y selvas, que son riqueza de los mexicanos y
patrimonio de los habitantes del mundo.
México es un país rico en recursos naturales, pero todos están en peligro de extinción.
El suelo ha perdido sus nutrientes a causa de la práctica de los
monocultivos; por otro lado, la tala excesiva e irresponsable está
acabando con los bosques y las selvas, la producción de petróleo y la
explotación de minerales —realizada sin normas rigurosas de control—
contaminan el ambiente, agotan los recursos, convirtiéndose en un
riesgo para los trabajadores y habitantes de las localidades donde se
realizan estas actividades.
Por otra parte, hay recursos de gran riqueza que no se aprovechan, como
la pesca en los mares, en los ríos y lagos de nuestro país.
La contaminación es un fenómeno que se deriva de las grandes concentraciones de población.
Mil o dos mil personas pueden vivir juntas sin deteriorar su ambiente,
sin embargo, las actividades industriales, comerciales y de transporte
que se requieren para satisfacer las necesidades de 18 millones de
habitantes, causan un desequilibrio que puede llegar a ser irreversible,
poniendo en peligro la supervivencia y salud de las propias personas
que se reunieron para alcanzar un mejor nivel de vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario